"En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento". Einstein
Ya es el cuarto año que escribo en este Blog....
El día de ayer por la noche acudí a un lugar llamado "UTA bar", que se encuentra en la calle de Donceles en el Centro Histórico de la Ciudad de México (para mis lectores internacionales :P) Es un lugar muy freak a simple vista, va casi puro Dark y gente disfrazada de ánime, además de uno que otro extranjero; pero creo que es un buen sitio, donde la tristeza no tiene cabida, lo cual es paradójico tratándose de un lugar principalmente Dark, pero si uno quiere ahogar penas, no hay como ir ahí y punto, no hay más!
Cada quien está en su desmadre, de repente es como si fueras un fantasma y nadie te viera, (más que los de seguridad, que te tienen bien checadito) porque hasta te empujan con su cara de rudos, pero a la mera soy chidos, solo buscan un poco de diversión *Se soba su moretón en la cara y el bracito roto* jajaj
¿Y por qué me pareció tan relevante? Bueno de por sí, algunos ya habrán notado que últimamente casi cualquier cosa me parece relevante, y es por que esos detalles estúpidos para muchos, son los que matizan los días de mi vida y hacen la diferencia entre el gris de la monotonía y lo bueno de la vida, porque acá entre nos, la vida no es la gran cosa, uno es la que la hace algo maravilloso o una basura.
El punto es que mientras estuve ahí, pude analizar el concepto,*Se sienta en el sillón de pensar, se pone sus gafas y sirve una copa de vino* Para empezar es un lugar tipo casona vieja, lleno de cuadros y muebles antiguos, de esos que cuando los tocas hasta te puedes imaginar cosas,se siente la energía impregnada ahí, es raro, como sea, de repente es como estar en la casa de Los Locos Adams y lo más curioso es que cada habitación tiene un estilo de música y gente diferente, en uno puedes escuchar rock de los 80 en español, en el otro música de los 80 tipo "Take on me", en el otro Metal industrial, bla, géneros que ni conozco porque "yo solo oír Shakira".
Ok, este concepto me hizo topar algo, creo que cada momento en la vida es como una habitación. (Ya lo había oído en un capítulo de House, pero el hecho de ayer me lo reafirmó).
En fin, al salir de una podemos cerrar la puerta o dejarla abierta, pero lo más recomendable es dejarla cerrada, para que los ruidos y fantasmas en su interior no nos distraigan cuando entramos en otras habitaciones.
Cada habitación tiene determinadas personas, a veces salen junto a nosotros para internarse en otras, pero también hay ocasiones en las que ya no salen con nosotros, tenemos que dejarlas ahí, repitiendo una y otra vez la misma escena del papel que les tocó interpretar en un determinado momento de nuestra vida.
He estado en muchas habitaciones y generalmente cuando dejo una impregnada de tanto sentimiento, al salir, siempre lo hago sola, porque así es más fácil poder dejarla. A veces es difícil cerrar la puerta, he tenido que empujarla con toda la fuerza que pueda tener cuando el corazón se queda atorado y no la deja cerrar, pero al final, el corazón cede, se rompe un poco al jalarlo, pero solo así nos deja continuar u.u
Hay habitaciones llenas de gente, en las que te sientes extraño y solo, otras están llenas de muebles vacíos, otras más de triques que son los fantasmas del pasado, que se resisten a abandonarnos; mientras que otras se encuentran vacías, con la duela levantada, el tapiz arrancado y espejos rotos, llenos de polvo. Esas son las habitaciones de llorar, de sufrir, de enfrentarse con uno mismo.
Hay ocasiones muy especiales cuando uno se equivoca de habitación, irrumpe de manera impertinente y no sabe que hacer ahí dentro, ni cómo hacer para salir. Esas son las habitaciones de replantearse los objetivos en la vida.Hay habitaciones demasiado oscuras como para encontrarse a sí mismo, hay otras con luces estrambóticas donde duele la cabeza y en cada espejo tratas de verte sin éxito, por la distorsión que te aturde. Esas son las habitaciones de la perdición.
He estado en habitaciones que parecieran estar sacadas de un cuento de hadas y que nadie creería lo que hay ahí dentro. Puedes ver príncipes enamorados de sus princesas, grandes cuartos con tapetes orientales, muebles de caoba, pinturas de ancestros, chimeneas que consumen la leña como los amantes consuman su amor. Son las habitaciones que nunca quisiera dejar y que las escenas se repitieran infinitamente. Esas son las habitaciones de amar.
Pero también hay habitaciones que cambian sus paredes, esconden secretos, donde las princesas dejan de ser amadas y se convierten en prostitutas y al despegar el tapiz se encuentran gatos tuertos aullando de dolor. Esas son las habitaciones de prueba, donde al final en medio de laberintos tendrás que averiguar como salir de ahí.También hay veces que no solo quisiera salir de las habitaciones y ponerles candado a cada una de las puertas, sino también quisiera salir de la casa y reducirla a escombros. Eso es... el fin de la vida.
La vida tiene habitaciones infinitas, miles de alternativas para estar. Al final la vida puede ser un cuento de hadas o un cuento de Edgar Allan Poe y uno decide cuanto tiempo se queda en una habitación. Ayer después de tomar una difícil y triste decisión, también tuve que elegir entre permanecer en la habitación del dolor o salir a explorar nuevas habitaciones, entonces elegí lo segundo y terminé bailando música de los 80 en medio de Darketos, bebiendo Bohemia y comiendo tacos con una chica brasileña en la calle. Fin
A mi Príncipe que voy a amar



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