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sábado 5 de noviembre de 2011

MIEDO


Tengo miedo que el tiempo, venga y me coma.
Tengo miedo que el viento, robe mi voz.
Tengo miedo que ellos me vean triste,
es por eso que yo no quiero salir.
N. Lafourcade Azul

El miedo llamó a la puerta, la confianza abrió y afuera no había nadie.
Proverbio Chino

Definición de Miedo: El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable ante algo que nos asusta o creemos que nos puede hacer daño. Es provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano. La máxima expresión del miedo es el terror. Además el miedo está relacionado con la ansiedad. (Wikipedia)


Esta vez dedicaré una entrada a un sentimiento universal, incluso más común y fuerte que el  mismo Amor, y me refiero al Miedo. Es el arma más letal que existe sobre la tierra, incluso más que las bombas nucleares, las armas biológicas y los cuernos de chivo, porque el miedo es una reacción en cadena y cuando logras implantarlo en una cantidad importante de personas, puedes hacer que estas se muevan a tu antojo, como títeres a control remoto. También cuando el Miedo se apodera de una persona, la nulifica en su totalidad.
Puede que esta sea una de mis entradas menos positivas, pero más sinceras y abiertas. Creo que todos tenemos derecho a sentir Miedo una y otra vez en nuestra vida, porque a veces el mismo Miedo nos hace revalorar nuestras fuerzas para enfrentarlo y el hecho de reconocer nuestros miedos nos hace más fuertes, porque es el primer paso para enfrentarlos.

Los miedos crecen y van cambiando junto con nosotros. Cuando era muy pequeña tenía miedo de las sombras que veía en la terraza de mi cuarto, danzando en círculos y de la mujer vestida de granjera que salía del baño por las madrugadas, cuando no podía dormir. Tenía miedo que mis muñecos de peluche cobraran vida y se salieran corriendo de la casa.  Tenía miedo que al despertar por la noche me encontrara sola, completamente sola y que la puerta de mi cuarto se abriera sin razón, dejando ver lo inimaginable. Tenía miedo de la oscuridad y de las madrugadas de insomnio.
Los miedos de un niño pequeño pueden sonar absurdos, pero creo que cuando uno es pequeños se encuentra en la forma más pura de sí mismo, lejos de lo que los demás esperaran después que uno sea, lejos de la mierda que se nos mete en la cabeza a lo largo de nuestra vida y que al final nos convierte en una falsificación de nosotros mismos.

Fui creciendo y mis miedos se fueron haciendo más complejos, porque mi mundo se extendió más allá de mi casa y cada vez más información ajena me fue metida en la cabeza. Tenía miedo de ir a la escuela y no sacar un 10 en el dictado de ortografía de los lunes. Tenía miedo que un día saliendo de la escuela mi mamá no estuviera esperándome, un señor me robara y no volver a ver a mi familia. Tenía miedo de que un día mi muñeco de peluche favorito desapareciera. Tenía miedo a la hora del recreo y no tener con quien pasarlo. Teníamiedo de caerme del carrousel. Tenía miedo de no terminar la tarea a tiempo para poder ver a las Tortugas Ninja. Tenía miedo que mi abuelita se muriera. Tenía miedo a que mi mamá se enojara conmigo y me pegara. Tenía miedo a ser demasiado lista, o demasiado tonta. Tenía miedo de que Los Reyes magos no me trajeran lo que quería. Tenía miedo de que mi casa se quemara.

Seguí creciendo, los miedos también, mi mundo se expandió una vez más, mi cuerpo también. Tenía miedo de que me bajara la menstruación por primera vez, en la escuela y no estuviera prevenida, tener un accidente y que todos se burlaran de mí.  Tenía miedo de mis pechos, que fueran muy grandes o muy pequeños. Tenía miedo de hacer algo mal y merecer un castigo. Tenía miedo de no ser una adolescente normal. Tenía miedo de llenarme de granos. Tenía miedo de reprobar una materia. Tenía miedo a que me diera migraña o cayera desmayada por mi presión baja.

Los miedos siguieron creándose, y llegando a mí cual juego de Tetris: Empiezas a enfrentar y superar unos, pero siempre aparecen nuevos. Tenía miedo de no entrar a una buena Universidad. Tenía miedo de engordar. Tenía miedo de no elegir la carrera correcta. Tenía miedo de no ser lo suficientemente bonita. Tenía miedo de no tener tiempo para hacer ejercicio. Tenía miedo de no terminar mis tareas a tiempo. Tenía miedo a tener que asistir a algún evento social. Tenía miedo de vomitar. Tenía miedo a la muerte y también a la vida. Tenía miedo de que me preguntaran el porqué de mi Miedo.

Más Tetris, más años, más mundo. Tenía miedo entrar a la Universidad. Tenía miedo haber elegido la carrera equivocada. Tenía miedo de que mi novio no me quisiera y me engañara con otra. Tenía miedo a quedar embarazada. Tenía miedo a sufrir un accidente. Tenía miedo de enfrentarme a la realidad. Tenía miedo reprobar una materia. Tenía miedo de confiar en la gente. Tenía miedo al tiempo. Tenía miedo de salir de la Universidad y no encontrar trabajo y no tener dinero. Tenía miedo a que nadie me quisiera. Aprendí que el miedo estaba totalmente ligado a la ansiedad, a la inseguridad y a la depresión. 

Pasó el tiempo y al final muchos de esos miedos solo fueron circunstanciales, porque muchos de ellos no tenían a mi futuro comprometido, pero otros sí.  


Y hoy, ¿De qué tengo miedo? Tengo miedo de quedarme sola. Tengo miedo a que mis padres mueran. Tengo miedo de no encontrar un trabajo de verdad (no chingaderas). Tengo miedo a la traición. Tengo miedo que salga a la calle y unos narcos me balaceen.  Tengo miedo de no poder perdonar. Tengo miedo de que mi perro se muera. Tengo miedo del pasado desperdiciado. Tengo miedo de ser atropellada. Tengo miedo a no tener dinero. Tengo miedo a andar en la calle sola por la noche. Tengo miedo de que se me acaben las ideas. Tengo miedo a no encontrar el amor en ninguna de sus representaciones. Tengo miedo de llegar tarde. Tengo miedo de no estar a la altura de mis propias expectativas.

El miedo crece con nosotros, tiene muchas formas y presentaciones. Cuando hay miedo no hay fe, y por fé no me refiero al sentido religioso de la palabra, sino a la confianza que uno pueda tener en sí mismo y las circunstancias en las que vive.

#ElMiedoEs....

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